Ser médico en tiempos de COVID-19: entre el heroísmo y el maltrato

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MONTEVIDEO (Sputnik) — Luchando al mismo tiempo con un enemigo invisible llamado coronavirus y contra la discriminación de una parte de la población que los discrimina por la posibilidad de contagio de COVID-19, para muchos médicos latinoamericanos, su trabajo se ha transformado en uno de los más peligrosos de estos tiempos.

Médicos de distintos países de la región, especialmente de Argentina, Colombia y México, denuncian que los amenazan, no los dejan entrar a sus hogares, utilizar transporte público ni estar en comercios, porque algunas personas creen que son “vectores del virus”, e incluso los “esclavos de la escoria”.

En otros países aún no se han visto niveles tan altos de discriminación, pero los sistemas sanitarios están comenzando a idear apoyo psicológico al personal de la salud para que puedan enfrentar de la mejor manera posible lo que para algunos es la crisis sanitaria más grande de todos los tiempos.

“Estamos siendo víctimas de maltratos por parte de la población. Algunos nos llaman ‘héroes’ y otros dicen que somos responsables de contagiar a las personas sanas con el COVID-19. La verdad es que nos hacen sentir que pasamos a ser los esclavos de la escoria”, afirmó el integrante de la organización colombiana Médicos con Dignidad, Miguel Ortega.

Por su parte, el presidente de la Federación Colombiana de Sindicatos Médicos, Jorgenrique Enciso Sánchez, sostuvo en diálogo con Sputnik, que “Colombia no es la excepción de lo que está pasando en Latinoamérica”, ya que ha recibido mensajes de profesionales de otros países de la región que están pasando por lo mismo.

“Mientras estás trabajando, la gente aplaude, te dan palmaditas en la espalda, sos un héroe; pero tan pronto intentas ingresar a un establecimiento, sos repudiado”, reflexionó.

En Argentina, un consorcio del barrio de Belgrano en la ciudad de Buenos Aires, intimó a una médica del edificio a que no circule ni permanezca en espacios comunes, bajo amenaza de perseguirla penalmente.

Mientras tanto, en México, médicos y enfermeros han sido víctimas de constante hostigamiento y agresiones. En las últimas semanas el hospital civil de Guadalajara pidió a sus enfermeras que no usaran uniforme porque algunas unidades de transporte público se negaban a llevarlas, mientras que en el norte del país, desconocidos lanzaron material inflamable en la puerta de un nuevo hospital.

Presión psicológica “inmensa”

Una médica ecuatoriana, residente de la ciudad de Guayaquil (oeste), el centro de la pandemia en ese país, dijo que aún no se han presentado episodios de discriminación, pero señaló que los médicos están “colapsados” y sienten una “presión psicológica inmensa”.

“En Ecuador la situación es calamitosa, sentimos una gran presión porque estamos colapsados. La mayoría de nuestros compañeros están infectados. Nos toca hacer el trabajo de médico, licenciado y laboratorista. Muchos todavía estamos resistiendo; pero a veces de repente surgen episodios de ansiedad, estrés y depresión”, contó.

El 56% de los más de 7.000 casos de COVID-19 confirmados en todo Ecuador, corresponden a esa ciudad, donde han muerto cientos de personas en las últimas semanas, sin que el Gobierno pueda determinar cuántas corresponden a la nueva enfermedad y cuántas a otras patologías, debido al colapso del sistema de salud.

Por su parte, el médico y director de asistencia pre hospitalaria del Centro de Asistencia del Sindicato Médico del Uruguay, Marcelo Gilard, dijo que el personal sanitario está sufriendo una “gran presión”, porque no solo tiene que enfrentar más trabajo, sino que debe cumplir al máximo la cuarentena, por lo que no pueden estar cerca de las personas que más aman.

La vida de un médico

Por otro lado, Ortega sostuvo que a muchos médicos los han amenazado, diciéndoles que les dan una o dos semanas para que se trasladen de los apartamentos donde residen.

“Les dicen que si una persona llega a contagiarse, ellos van a ser los responsables. Muchos tienen miedo de salir a la calle, no solo por la posibilidad de contagiar sino de ser agredidos. La semana pasada un médico conocido fue tumbado de su motocicleta y le dieron patadas y golpes”, dijo Ortega.

Los médicos que van a las residencias y atienden otras patologías en los conjuntos residenciales reciben órdenes de los vigilantes para que, a cambio de ingresar, brinden información del paciente y de los diagnósticos, violando el secreto médico, agregó.

“Si no damos la información nos retienen documentos. En algunos casos tenemos que subir cinco, diez pisos, porque apagan los ascensores. Todo es un acto de discriminación que nos hace sentir desprestigiados”, expresó.

A finales de 2019, China informó de un brote de neumonía en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei (sudeste), causado por una nueva cepa de coronavirus llamada SARS-CoV-2.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, en todo el mundo hay más de 1,5 millones de casos confirmados de COVID-19 y más de 90.000 personas muertas a causa de la enfermedad.  (Sputnik)

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